viernes, 16 de marzo de 2012

Hámster


por Juan Manuel López Baio
16.marzo.2012

Es difícil hablar sobre Hámster, porque allí donde más fascinación ejerce sobre mi mirada es donde más torpes se vuelven las palabras para comentar la singularidad de su atracción. Si me limito a enunciar la trama, la simplificación que opero resulta banal: una chica aparece encerrada en un cuarto blanco sin puertas, con sólo un banquito en el centro, no entiende donde está, se pone nerviosa, quiere salir.

En cuanto la obra avanza y la chica suelta progresivamente la rienda de sus pensamientos y de su lengua, vamos comprendiendo, a través de su verborragia hilarante y reveladora, que la figura del encierro pulcro y austero en el que se encuentra confinada traduce un estado espiritual muy específico: la angustia que aparece cada vez que nos descubrimos como seres acotados por nuestros propios prejuicios y mandatos autoimpuestos, dándonos obstinadamente contra la pared de nuestra incertidumbre, compelidos a ir y venir siempre por el mismo camino trillado, girando en falso como una polilla desahuciada alrededor de nuestro miedo al fracaso.

Si bien esta clave es de por sí muy accesible por las pistas que nos dan el programa y la sinopsis, no merma por ello la eficacia de una puesta en escena que, con un uso moderado de contados recursos, resulta contundente en su sencillez. El espacio blanco, en blanco, se colma con la vertiginosa energía de la actriz hasta henchirse de posibilidades. Así, un cambio de luz y un paso fuera del borde alcanzan para convocar la fantasía del que sueña y desea cual astronauta que abandona su nave para explorar lo desconocido.

Pero hasta aquí sigo sin nombrar aquello que tiñe todo el espectáculo y lo define en su particularidad: el admirable trabajo de la actriz Luisina Di Chenna, quien apelando al clown, a la danza, y al canto, sostiene su presencia proyectando una infatigable capacidad de juego que nos invita a seguir cada uno de sus gestos, suscitando risas y ternura mientras nos conduce a través de su desopilante y casi metafísico periplo.

Así cautivados, apenas nos damos cuenta a medida que el humor absurdo de una situación inexplicable se desenvuelve hasta sorprendernos, perplejos, frente a una cuestión enorme (de tan básica): ¿qué tengo que querer?, se pregunta la protagonista mientras lucha (literalmente) con sus sombras de adentro y de afuera para que no le maten el cuerpo. Porque claro, salir de uno mismo no se puede; pero quizá descubramos con ella que a fuerza de querer, podemos apartar ciertos muros, y ser tan grandes como una habitación. O como una casa. O como un mundo.


Ficha técnica

Dramaturgia: Luisina Di Chenna, Julia Muzio
Actúan: Luisina Di Chenna
Escenografía: Ariel Vaccaro
Diseño de luces: Julia Muzio, Carolina Rolandi
Música original: Manuel Toyos
Fotografía: Alejandro Palacios
Diseño gráfico: Andrés Kyle
Asistencia de dirección: Romina Mónaco
Prensa: Tehagolaprensa
Producción general: Luisina Di Chenna
Coreografía: Mariangeles Gagliano
Dirección: Julia Muzio

Temporada Marzo-Abril 2012
Viernes 21 hs (del 09/03/12 al 02/04/12)
Belisario Club de Cultura
Corrientes 1624 (Mapa)
Teléfono: 4373-3465
Entrada: $40

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